domingo, 25 de agosto de 2013

NO POR MI APARIENCIA , ¡SI! POR MIS ACTOS

-¡Viste como le di  la  alegría a Almendrita!
 Con esas palabras Vania Paz, mi hija  de 5 años salía del Teatro en la ya conocida Sala de la Triple A en el centro de Lima.

Habíamos visto "Almendrita",  texto que desconocía de la dramaturga Sara Joffré.

Lo interesante del texto es que coloca (como todas las obras de Sara)  a sus personajes a  merced de su público, es decir, son los espectadores los que  juzgarán los personajes según sus acciones y no según su condición física o social dentro de la obra.

¡Me gustó la bruja fea! - Fue otro comentario de mi hija, quien daba detalles de lo "lindo del vestuario de trapos de la bruja "  y mejor aún " lindas alas del pajarillo" (personaje asumido por la misma actriz que asume el rol de  la bruja fea)
Y es cierto, ¡qué gusto da ver obras donde  no existen los clichés ni estereotipos de los personajes "bonitos" "malos" o "buenos"! identificarte con uno de ellos, tomar partido por otro o simplemente divertirte con  cualquiera de ellos es misión del espectador, del niño en este caso , único testigo de lo que sucede y quien dentro de su juicio   moral como niño que es  asume que los actos de cada uno de los protagonistas de la historia  sean los que determinen lo "bueno " y lo "malo" y entonces desde la misma visión de niño decidan qué es lo que realmente deben hacer.

Molinos de Viento es el grupo joven, novato, que decide asumir el reto de  poner a escena esta obra en una sala que hoy en día viene siendo "RE-valorada" , recuperando así el éxito de antaño.

Con algunas fallas técnicas (iluminación inapropiada en muchos momentos oscuros en la boca de escena, sonoplastía en un volumen muy alto para la sala) propias de  un grupo que inicia en el medio teatral, es  loable la labor  llevada a cabo por el grupo, quienes con sólo un costal y elementos de vestuario logran que el mundo mágico y la casa de Almendrita sea vista y reconocida en cada rincón por el público infantil. Inteligente solución de los elementos de cocina mostrados por "Juana" la mamá de Almendrita, quien en su mandil carga todo lo que un niño puede imaginar y ya espera qué novedad de  ese bolsillo saldrá. Cintas celestes que representan las alas del pajarillo herido , un saco largo nos muestra al topo, un vestidito nos deja conocer a Almendrita  y sacos con larga cola nos hacen ver a dos ratones quienes  lograrán su  cometido siempre que "estudien" y aprendan ...entre otras cosas. 

Es un buen comienzo de "Molinos de Viento" arriesgando sin  fallar en la elección de una obra de Sara Joffre que sin duda alguna es una dramaturga  de quien podemos afirmar que el público infantil está a salvo de  la destrucción de su mundo imaginario y muy por el contrario ofrece que el encuentro con del niño con el Teatro sea enriquecedor en todos los aspectos, porque un niño que piensa, es y será un niño libre.

Guadalupe Vivanco




No hay comentarios:

Publicar un comentario