jueves, 22 de agosto de 2013

VIOLENCIA Y TEATRO


Todo actor se encuentra comprometido con su sociedad y al analizarla se encuentra con una problemática cada vez más grande: La violencia de género. Vemos a diario casos de mujeres golpeadas, quemadas y violadas como si estuviéramos compitiendo por lograr una estadística mayor anualmente. Nuestra sociedad de patriarcado, con sus estrategias machistas, convierte a la mujer en un objeto de exhibición, produciendo así un desbalance de poder.
Los tipos de violencia se ven reflejados en diversos textos dramáticos alrededor del mundo, uno de ellos es el monologo “La violación” de Darío Fo, en la cual nos narra un suceso acontecido contra su esposa, Franca Rame.
“No me muevo, no grito, no tengo voz” nos dice el personaje al iniciar el monologo, cargándonos así de distintas sensaciones, pero ¿Cómo lograr abordar la violencia de género encontrando una verosimilitud al ejecutarlo en escena? y ¿Se puede intensificar este hecho mediante una técnica teatral?
Mediante la búsqueda de diversas teorías teatrales, me encuentro frente a la de Antonin Artaud, el cual postula los manifiestos del “Teatro de la crueldad” buscando así una transgresión en el espectador al estar presente en una puesta en escena.
Artaud (1947) “La imagen de un crimen presentada en las condiciones teatrales adecuadas es infinitamente más terrible para el espíritu que la ejecución real de ese mismo crimen”.

Es entonces que nos plantea encontrar un “lenguaje único teatral”, el cual se encuentra en medio camino entre el gesto y el pensamiento. Esto implica que la puesta no debe apoyar su eficacia en el texto, sino buscar una expresión dinámica en el espacio donde el teatro expande sus posibilidades y va más allá, llegando a la transgresión.

Es entonces que nace la interrogante ¿ El teatro, específicamente los postulados de Antonin Artaud ayudarán a la escenificación de un hecho de violencia de género?
Mehida Monzón Aguilar

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