Esta época post moderna caracterizada
por el eclecticismo, deja atrás las formas clásicas de hacer teatro para darle
paso a la multiplicidad, la deconstrucción, la interacción de las artes. Si
bien es cierto existen mayores posibilidades de realizar un montaje existen
mayores retos. En las vanguardias se instalan modelos de hacer arte y en el
momento en que ésta situación cambia se rompen estos modelos, dejan de existir
formas correctas, ni puras, ni verdaderos.
Existe la
libertad de crear no sólo en base a un texto hecho sino a una idea, a una
imagen, existe también la libertad de trasgredir las estructuras del teatro
convencional, de apropiarse de un texto no solo dramático, y hacerlo suyo o
crear otro a partir de varios, etc.
El actor y la
actriz que se encuentran con el reto de crear a partir de un texto, se
confrontan con esta variedad de formas. Susana Lage sostiene que en estos
tiempos es lo recurrente partir de un texto o idea origen: ”[...]no es una mirada que se quiere recuperar o hacer renacer o
hacer renacer, sino una nueva utilización de materiales extrapolados e
insertados en otro contexto, al mismo nivel y tal como se opera con, por
ejemplo, los elementos de la cultura de masas”.
El asunto está
en el cómo intervienen en los actores estos estímulos que permitan producir
sentidos que apoyen a la idea de su trabajo. Finalmente el resultado será su
propia dramaturgia la cual nunca dejará de reinventarse.
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