jueves, 22 de agosto de 2013

EL CUERPO PENSANTE...MATÉRIA DE INTERÉS


Pasa casi siempre, al ver una puesta en escena, que suele prometer en demasía, salgo del teatro con una cierta insatisfacción. Pensando en la causa de ésta, me encuentro con la falta de trabajo corporal de parte de los actores, cuando este debe ser el medio principal para la creación de un personaje.
Los actores suelen ser actores parlantes, hablan muy bien, vocalizan y proyectan estupendamente pero muchos se mueven mal,  su accionar corporal no tiene relación con lo que dicen.
El actor debe tener un trabajo intenso de observación y de reflexión sobre la naturaleza misma de la vida, de la aventura humana en relación a la obra.
Debemos reconocer la acción y  de qué manera el cuerpo la realiza, creando matices, dependiendo si el esfuerzo es intenso, brusco, reflexivo, controlado y armónico, donde sepamos reconocer en que momento utilizamos estas calidades corporales que ayuden a la exposición de la acción.
Démosle importancia a nuestro cuerpo ya que es nuestro principal medio de expresión, es momento de empezar a trabajar nuestra herramienta de trabajo, como quien se prepara a hacer una marioneta articulada por un escultor.
El maestro francés, padre del mimo moderno, Étienne Decroux, se dedicó al estudio del cuerpo mediante el Mimo Corporal Dramático, creando un lenguaje original donde no solo era aprender a moverse con destreza sino a aprender a pensar con el cuerpo, de allí la definición del Cuerpo Pensante.
El Cuerpo Pensante es la expresión de la esencia del ser, sus pensamientos, sentimientos, impulsos, todo mediante el movimiento corporal en el espacio. Es la manifestación corporal de la sensibilidad del hombre en escena.
   SILVIA TERNERO

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