jueves, 22 de agosto de 2013

El artista presente, ¡silencio!



Hace muy poco tiempo o para ser más exactos el fin de semana me aventuré en un día de documentales, y para mi sorpresa logré encontrarme con dos artistas íconos Jean Michel Basquiat (músico y pintor) y Marina Ibramovich (performer) , quienes en las décadas de los 80 y 90 fueron paradigmas de una cultura de riesgo, de impulsos direccionados a la búsqueda de su interior y de una verdad que a mi parecer explora y se adentra al sentido del silencio; elementos que para cualquier aspirante a un trabajo artístico pienso que deberían ser  tomados en cuenta.

¿Por qué Jean Michel o Marina Ibramovich llamaron mi atención?

Creo que en las pinturas de Jean Michel o en las performance de Marina Ibramovich tienen una dosis fuerte y cargada de silencios, de los cuales nos sumerge y adentra en un entendimiento hacia un universo complejo y lleno de metáforas.
Jean Michel con un lenguaje muy parecido al de las pinturas rupestres mezclado con íconos modernos, palabras tachadas, animales representantes de una cultura africana, etc;  parecieran que no tienen nada que ver y que además este “vacío” u obstáculo para su lectura más bien tiene un objetivo directo; que a mi parecer es lograr que aquel cuadro anule toda claridad y genere un limbo entre el espectador y la pintura, un vacío donde la metáfora te adentra a un silencio, a una búsqueda de del propio ser, donde éste se hunde a grietas nunca antes vistas, con un equilibrio de colores extraordinario y que logran el efecto de hipnotizarte y de atraparte en el abismo de la confusión.
¿Y Marina?...  
Ella aún más directa que “Samo” (así firmaba Jean Michel en sus graffitis de Manhattan) en el 2010 hizo una performance en la galería MoMa en New York, donde el personaje principal es las búsqueda del ser desde la mirada, desde la confrontación de dos seres donde el canal de comunicación es el silencio. Aquél que realmente los involucraba a experimentar sus verdades y además visionaba en el gesto una aproximación de la génesis de la palabra.
 

Un abismo entre el silencio para dar lugar a la palabra, una palabra que luego de ser dicha volverá a dar lugar a ese otro silencio confrontador y delatador.

Barthes Roland, filósofo francés, nos dice que la palabra es acción y que el silencio es en su esencia la génesis de esta, eso quiere decir que quién origina la palabra o mejor dicho la acción es el silencio.
Por eso Jean Michel Basquiat y Marina Ibramovich, nos confrontan con un dialogo que ausculta nuestros deseos, nuestras inquietudes, nuestros demonios y demás motivaciones que tiene el ser humano y que son juzgadas dentro de lo que nosotros deseamos expresar o dejar a flote o de lo que nos obligan a expresar.

¡Silencio! …y el Teatro
… como expresión propia del actor, aquel que se maneja desde la acción   como su herramienta principal nos direcciona también al manejo de ese silencio.
Un silencio que también nos confronta y que nos marca un objetivo,  unos vacíos con sentido, y que son posibles de converger en la metáfora con el manejo de su temporalidad, tan igual como Ibramovich hizo uso de aquel y que en su extensión logró “desnudar” y visualizar historias a quién se sentara frente a ella,  o sino en lo recargado de símbolos en los cuadros de Jean Michel, un ruido de colores lleno de silencios desde que te adentra a un abismo del entendimiento, pero que sin lugar a dudas los tres manejan una acción clara hacia un espectador, una acción movilizadora al otro, una acción que incita a la palabra y que nos aprisiona a guardar silencio por sus grandeza reveladora.


Eduardo Ramos López

1 comentario:

  1. existe una delgada linea que puede confundir al espectador entre lo que es un silencio y un vacío, por lo tanto es muy importante saber interpretar un silencio, el espacio del tiempo y las acciones físicas que se realizan, a mi parecer deben ser muy precisas. sin duda es cuestion de un entrenamiento riguroso y constante.

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