En la obra “La mujer sola” se manifiesta como
símbolo de varias mujeres que aun estos tiempos padecen de ser consideradas
objeto dentro de la sociedad, un objeto manipulable por la hegemonía masculina.
La posmodernidad en el momento que plantea no uno sino varios enfoques acerca
de un tema, comienza a cuestionarse sobre lo que realmente es correcto o no,
sobre o que se debe o no, lo que significa cada cosa no buscando un concepto
sino una reflexión. Es en ese momento en que la presencia de la mujer en escena
se transforma, traslada su búsqueda de identidad femenina al campo simbólico,
utiliza su cuerpo como medio para situarse en algún punto. El cuerpo como parte
de ella misma, el cuerpo que comprende mente y alma, es éste el que se
relaciona con el entorno el que mantiene a todos conectados con la realidad y
la vida. En este caso citaremos a Patricia Márquez (2002):
“El
cuerpo de la mujer en el arte corporal posmoderno, es un cuerpo que busca
autodefinirse como alternativa a la autocensura de los discursos patriarcales.
El cuerpo se convierte en el narrador de historias inconclusas, de deseos
reprimidos, de esperanzas y sueños, desvelando el juego entre la realidad y la
falsedad de los roles femeninos. ”
El cuerpo
como manifiesto de sensibilidad enmarcado en un contexto de arte dramático y
arte de movimiento, se propone replantear su propia existencia, buscando
simbólicamente su espacio tiempo, su
propio ser. Personalmente como mujer me
planteo ¿qué es para una mujer ser mujer? ¿Qué significa su cuerpo? ¿Qué significa
nuestro cuerpo?¿Fertilidad? ¿Sexo? ¿Sensualidad? ¿Maternidad? ¿Cuál es nuestro espacio ahora?...Aun me lo
sigo preguntando.
MARICARMEN VELÁSQUEZ
Creo que nuestro espacio es el mismo espacio en el que se desplaza un hombre, ya en estos tiempos se ha dejado atrás la idea de que la mujer esta hecha para quedarse en casa al cuidado de sus hijos, por que ese era su fin tener hijos, crear vida, armar una familia. Ahora con esta sociedad que ha ido mutando con el paso de los años tenemos el mismo desenvolvimiento en la sociedad, y en el teatro no es la excepción, nuestro cuerpo siente, nuestro cuerpo piensa y crea.
ResponderEliminarLas mujeres hemos dejado de ser musas para convertirnos en creadoras de nuestro propio arte, dejando salir a flote todo lo que representa nuestro interior.
Considero que tenemos el derecho y el deber de construir nuestro propio espacio, aquel en donde nostras dispongamos de lo que deseemos, y ademas seamos un aporte para la sociedad, que lamentablemente nos ha tenido al margen de muchas decisiones importantes dentro de los acontecimientos históricos, incluso en el teatro, del que poco a poco vamos tomando posesión.
ResponderEliminarActualmente el rol de la mujer ha cambiado, sin embargo aun se arrastran lamentablemente con costumbres y estereotipos del pasado, hasta que no nos deshagamos de los malos ejemplos, no lograremos evolucionar como sociedad y la mujer seguira teniendo un papel inferior al del hombre en muchos aspectos de la vida.
ResponderEliminar23 de septiembre de 2013 17:14