Hemos sido desde el inicio de los
tiempos, masa, desde la explosión
del Big Bang, millones y millones
de partículas se expandieron ocupando un lugar en el espacio para crear vida y transformarse en el
universo en el que ahora vivimos.
Hago entonces la similitud de nosotros
los actores que nos expandimos dentro de nuestro propio espacio para así crear
este arte llamado teatro. Entonces no
podría existir este teatro sin la presencia del actor en
escena, de una masa, de un cuerpo
presente a lo largo del convivio teatral.
Este cuerpo presente no es más que la
manifestación del pensamiento y el cuerpo, esta combinación lo hace vital,
existente. Tal como nos dice Yves Lebreton* en su escrito EL CUERPO MANIFIESTO
“El
acto físico radicado en el cuerpo, proyectado por el movimiento y estimulado
por el pensamiento afirma una existencia”
Ahora como este cuerpo que es utilizado
como instrumento de representación,
(cuando digo instrumento no me
refiero al cuerpo como objeto sino como la esencia del ser humano) esta
netamente ligada al entrenamiento del actor el cual debe darse de manera
integral ya que debe ser capaz de transformar y crear sin límites que lo
estanquen en un pozo de pocas posibilidades físicas.
Este cuerpo cuando se complementa a
través de nuestra conciencia, de experiencias sensoriales y nuestra imaginación más el
entrenamiento actoral que cosas
podrían crearse rompiendo inclusive nuestros propios esquemas, dejándonos sorprender
una y otra vez descubriendo esta expresividad
del actor y la posibilidad de
cobrar vida en el escenario.
SILVIA TERNERO
No hay comentarios:
Publicar un comentario