“En el
teatro todas las mujeres han estado solas”. Ernesto Ráez Mendiola.
En la mayoría de obras teatrales que tratan
el tema de la mujer, o la protagonista es ella, se presenta esta constante, las
mujeres en soledad. Nora, en “Casa de muñecas”, Julia en “La señorita Julia”,
María en “La mujer sola”, y así me podría pasar horas mencionando diferentes
ejemplos, pero en este caso quiero hablar de un monólogo llamado “Soledad”, del
autor peruano Ernesto Ráez Mendiola, el cual no está muy alejado de la realidad
de estos ejemplos teatrales, ni de la realidad de la vida cotidiana.
Pero, ¿la soledad, es un mal?, ¿es un bien?,
porque los seres humanos viven en esta circunstancia en determinado momento de
su vida y porque afecta de forma negativa en la mayoría de vidas de mujeres.
En las sociedades antiguas y aun sigue siendo
tradición en ciertas culturas, buscar un marido para las féminas de la familia,
ya que se cree que no se pueden valer por sí mismas, que son una carga y se
convierten en maquinas de reproducción, para perpetuar la especie. Actualmente,
en la edad moderna, e incluso post-moderna, poco a poco se va demostrando que
todas las mujeres tienen los mismos derechos y capacidades similares a la de
los varones, son competentes para salir
adelante pese a las dificultades de la vida cotidiana que se presentan en el
día a día. Y de sobrevivir en esta contante guerra por subir uno sobre otro
para demostrar superioridad contantemente.
A pesar de esto, aun se carga con el yugo de
la tradición y las costumbres, las mujeres modernas aun conviven con seres
humanos de otras épocas, personas que aún persisten en ciertas reglas que
muchas veces van en contra de la individualidad y libertad de las personas. Y
justamente a demás de tantas enfermedades de la mente y del alma, como la falta
de autoestima, la depresión, el estrés, a las cuales estamos sometidos por el
cambio de época que estamos sufriendo; se encuentra la, amada por muchos,
odiada por otro soledad.
A
pesar de que cada persona le encuentra una interpretación para su
soledad, según la experiencia de vida que haya adquirido; esta palabra, soledad,
en el diccionario quiere decir, según su significado: “carencia de compañía. Pesar y melancolía que se siente por la muerte,
ausencia o perdida de alguna persona o cosa. Lugar desierto o tierra no
habitada”. Por otro lado en significado para, Solo (a), es este: “único en su especie. Que esta sin otra cosa
o que se mira separado de ella. Dicho de personas sin compañía. Paso de danza
que se ejecuta sin pareja”.
Y no es coincidencia que todos y cada uno de
los significados descubiertos se encuentren inmersos en el monólogo “Soledad”,
ya que esta obra narra hechos contados por la propia protagonista, quien es una
mujer que ha sido golpeada por circunstancias desafortunadas de la vida, y esta
red de hechos han desencadenado en que ella huya de la realidad externa del
mundo que la rodeaba, hacia un mundo interno, en el cual se siente segura y del
cual no quiere salir, porque ahí se comprende, se justifica, se haya y se
siente acompañada por sus recuerdos.
Nos cuenta la historia de una mujer que se
encuentra en un estado catatónico por voluntad propia, ha decidido huir de la
realidad e internarse en su mundo interior, imaginario, lleno de recuerdos y
fantasías.
En la realidad se encuentra internada en un
psiquiátrico en donde los médicos y una persona que es la única visita que
tiene, tratan de regresarla a la realidad, a lo cual ella se resiste, porque no
se siente segura aun.
A lo largo de la obra, Soledad, va narrando
ciertos acontecimientos de su vida, los cuales la han llevado a la situación en
la que se encuentra en su actualidad, así mismo va reflexionando y sacando
conclusiones, cuando está a punto de tomar la decisión de salir de ese mundo,
sufre una de las constantes descargas eléctricas que le practican la cual hace
que ella sienta miedo y hace que posiblemente se quiera quedar por más tiempo
en aquel lugar que solo existe en su mente.
En el colofón reflexivo de la obra, el autor
nos dice:
“Soledad
trata de la sensación de abandono que causa la indiferencia ante la necesidad
de amar sin encontrar con quien satisfacerla, de los delitos contra la
sensibilidad que no tienen condena… Cuando la educación es un capítulo nebuloso
y árido de libros y conocimientos que no atiende a los sentimientos. Mutilamos
el alma de un niño cuando la familia se quiebra, aunque su carencia sea
sustituida por la convivencia con un alma caritativa y el cariño por los
animales. La ciencia lesiona y no cura, el egoísmo reemplaza a la solidaridad y
no hay justicia. El amor es un desfogue de deseos, sucedáneo de ternuras
olvidadas. Por eso la madre es la única luz en el recuerdo. El padre es un ente
amorfo sin sentido. Dios es apenas un término para exclamar y el trabajo, no es
autorrealizador, si es una subocupación
o una sobreexplotación, tedioso cumplimiento de tareas rutinarias nada
estimulantes. La sana recreación se pierde en la última fiesta juvenil a la que
siguen las orgías de mayores. El mejor sexo es el solitario. Sin embargo, no
todo está perdido. El amor verdadero puede ser encontrado y rescatado. Ingresemos
a la intimidad de Soledad, seamos testigos de su lucha, a través de toda su
vida, por evitar los extremos mecanismos de negación que conducen al
suicidio. Que su valerosa parábola nos
permita encontrar el sendero de la solidaridad humana”. (Ráez, 2013)
Realmente es una obra que conlleva a la
reflexión, sobre la sociedad, el sistema educativo, los lazos filiales, y como
estos repercuten en la adultez de los seres humanos, en sus comportamientos,
sus historias de vida, sus relaciones con los demás seres y finalmente con el
mundo que los rodean, llevándolos, como es el caso del personaje a huir de él,
para crear su propio habitad.
Antonia
Mor Amor